Estaba soñando y derrepende desperté en un lugar fantástico. Habían animales de todo tipo pero el que más me llamó la atención fue el "disefrí".
El Disefrí era un animal hermoso, de muchos colores y formado de distintas ideas
que volaba, nadaba, cantaba y animaba el alma.
Su vuelo era el mejor y su canto hipnotizaba. Cada color de su cuerpo estaba hecho con pantones inexistentes, aun no descubiertos, los cuales cambiaban de color dependiendo del concepto.
Su canto era una mezcla de las más bellas melodías compuestas de algunos jingles.
Pero su mirada lo decía todo, era de los más importantes en el área y el que le daba alegría a ese lugar, junto con su esposa la "Couisiniaca".
La Cousiniaca era el ave que permitía que todo sucediera, alimentaba las ideas con sus platillos, uno diferente cada día. Ella reinaba libremente con el Disefrí y buscaban la manera de unirse.
Pero el ave negra se acercó, todos le temían porque con su responsabilidad hacía oscurecer todo el lugar, todos le llamaban "Respuntuático".
No podían convivir juntos por mucho tiempo, por eso Cousiniaca y Disefrí se escondían por cortos periodos de tiempo y Respuntuático al verlos era repelido por los exquisitos aromas que tenía Cousiniaca, algo nunca antes olido, una mezcla entre albahaca, orégano, ajo y otras hierbas lugareñas que no recuerdo haber visto antes.
Quiero regresar y saber que pasará con ellos, me preocupa que sean desterrados o que Respuntuático los devore al sentir celos de su hermosura.
No se cuando regresaré, pero esperaré a verlos, saludarlos y dejarlos alegrar mi alma con su presencia, olores y melodías.
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