Y me desperté como Alicia, confundida, con resaca emocional y por las pócimas del conejo, que solamente agrandaban o encogían mis sentimientos.
Quería convencerme que era real, que mi mente no me traicionaría.
Fue naciendo esa herida que aun no sana, la resaca vuelve cuando veo tus fotos intentando fingir que no me cambiaste.
Tontamente confié, tonta tonta, estúpida humana confiada, deberían de recluirte en un centro para gente ingenua.
Tus acciones, que por sistema de goteo fueron inmunizándote no me funcionaron a mi, porque todavía creia en ti.
Ya me dolieron los ojos de llorar, se me secó la boca de llamarte y ya no puedo con este dolor de cabeza por pensar en ti.
Desde cuando se catafixia una hermana por una mano de aprovechados, por tres o cuatro amoríos secretos o por un par de malos recuerdos?
Desde cuándo dejamos de ser hermanas para pasar a ser desconocidas?
A quién le habrás contado mis secretos que solo tu sabías y que con suero de la verdad disfrazado de licor te conté?
Puedo pensar que eso me da el derecho de contar todo lo que supe de ti? seguramente no te gustará enterarte quienes saben ahora toda tu verdad, tus enfermedades mentales y físicas que inventas para llamar su atención.
Su atención. eso fue todo? has cambiado a una hermana por un hombre? me decepcionas.
Quisiera regresar el tiempo y no presentártelo, buscaré interminablemente al conejo y le suplicaré que me de la poción para volver y enmendar. De ser necesario le mataré.
Ahora Alicia es una asesina que solo quiere volver a reir y a perder la salud mental por diversión.
Meses y meses de hipocrecía que solo me lastiman, montañas de fotos que me gustaría desaparecer, pero sobretodo los recuerdos que no puedo borrar y ese libro que nunca me devolviste.
Ahora, buscaré ese conejo y exigiré una poción para olvidar que pasó, para insertar desconfianza en mi corazón y no poder perdonar.
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